Siguiendo la publicación mensual de entrevistas a personajes destacados en el sector de la gestión de información, publico en esta ocasión la entrevista realizada a  Manuel Blázquez Ochando, Doctor en documentación por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de la Facultad de Ciencias de la Documentación en la misma universidad.
  • Es evidente por tu trayectoria que te gustaba mucho la documentación, pero ¿desde cuándo tenías clara tu vocación docente?

Supongo que como toda vocación, los comienzos se hacen a base de pequeños detalles, posos y experiencias, que inundan constantemente nuestro subconsciente. Y digo bien subconsciente, pues inconscientemente fui ejercitando una vocación que finalmente fue descubierta por algunos compañeros y profesores, cuando todavía era un simple alumno. Durante aquellos años de formación, mi objetivo era dominar todas las áreas de conocimiento que se nos presentaban, especialmente aquellas relacionadas con la tecnología y la documentación. Ese conocimiento especializado y un continuo proceso de ejercitación y práctica, me llevaron a una espiral de crecimiento personal y cognitivo con la que trataba de ayudar a todo el que tenía alrededor. Me sentía muy satisfecho y realizado, cuando lograba tener el control o dominio de ciertos conocimientos. Pero esa sensación era aún mayor, cuando ayudaba a mis compañeros a superar cualquier dificultad. Dicen que el conocimiento nos hace más libres, pero transmitirlo nos permite colaborar y mejorar en la sociedad que nos rodea. Posiblemente la sensación eterna de una labor infinita, tanto en el estudio, como en el perfeccionamiento de los conocimientos de nuestros profesionales es el reclamo para dedicar nuestra vida a la docencia y a la investigación.

  • ¿Qué te sorprendió de la documentación cuando comenzaste tus estudios?

Cuando uno comienza una carrera de estas características, desconoce por completo el alcance y dimensión de sus contenidos. Lo primero que asalta la mente es la literatura, oficios relativos al libro y la escritura. Soy un apasionado de la literatura y en aquel momento, el concepto Biblioteconomía implicaba una fundamental y necesaria carga humanística. Si bien en cierta medida es así, me sorprendió comprobar que al margen de ese enfoque, existía una amplia variedad de objetos de estudio, por ejemplo la recuperación de información, los lenguajes documentales, la automatización de centros y unidades de información, el análisis documental, entre otros. De hecho la Documentación va más allá de la biblioteca y su entorno, pues resulta ser una disciplina científica encargada de analizar, describir, clasificar, recuperar y transmitir cualquier información, documento o dato que satisface la demanda debidamente interpretada de un usuario tipo. Este concepto global y multidisciplinar resulta sorprendente, pues atañe estudios muy variados como la programación aplicada al desarrollo de tecnologías documentales, algoritmos de recuperación de información, buscadores, web semántica, tecnologías de la información, gestión de la información y del conocimiento,… sectores cuya expansión y futuro están fuera de toda duda.

  • A lo mejor te pongo en un compromiso, pero ¿te gusta más la faceta investigadora o la de profesor en el ámbito universitario?

Me gusta esa pregunta por las implicaciones que tiene y estaré encantado de responder… Nuestra actividad como profesores universitarios está sujeta obligadamente a la impartición de las asignaturas correspondientes, la atención al alumno y la investigación. Todas deben ser atendidas y son necesarias para un crecimiento equilibrado como especialista. La razón de ser es muy sencilla, el buen docente tiene el objetivo de enseñar lo que corresponde en la materia que le compete y si es buen conocedor de la misma, procurará actualizar sus contenidos para transmitir todo aquello que de utilidad sea, para el desempeño profesional y académico de sus alumnos. Esta capacidad sólo puede obtenerse con la experiencia de la investigación en el área de conocimiento que se enseña y manteniendo un contacto cercano con la realidad profesional y laboral del sector. De esta forma, un profesor universitario es una pieza clave del engranaje de la universidad, al enlazar los pares que conforman el cromosoma del alumno. Esto pone en evidencia la importancia de nuestra figura divulgativa, en muchos casos invaluable y de difícil tasación pericial. En cuanto a la dimensión investigadora, reconozco que es mí preferida, ya que me permite poner en práctica el ingenio, la creatividad y las ideas que tengo en mente, con el fin de resolver problemas concretos de la Documentación. No obstante, hay que decir que no todas las investigaciones que se llevan a cabo son de largo alcance. Muchas veces se desarrollan tareas de experimentación básica, destinadas a la enseñanza, al día a día, con una clara motivación práctica, sin las cuales, la investigación de largo alcance o recorrido no sería posible. En ambos casos, el objetivo final no es investigar por investigar. Considero que en todo ello, debemos hallar un sentido y sólo puede conseguirse cerrando el círculo que abrimos, cuando iniciamos una investigación. Esto es transferirla y transmitirla a nuestros alumnos, compartirla con la sociedad, el sector empresarial, transformarla en enseñanza, un bien social, un producto comercial, un beneficio económico o en un rendimiento cuyo fin es el acumulativo, para aspirar a un conocimiento superior, tal como se describe en las propiedades de la ciencia.

  • ¿Qué piensas de las políticas de recortes que se están aplicando en el ámbito educativo, incluyendo las relacionadas con las bibliotecas?

Cualquier recorte en el sector educativo, universitario y científico es nefasto para el futuro de un país como España, que debería ser de los primeros en generar ideas, soluciones y tecnologías. Si bien el sector de las bibliotecas ha sido uno de los primeros en sufrir las rebajas presupuestarias y que a la zaga van las instituciones educativas, la universidad y la ciencia, también es cierto, que existe una organización inoperante instaurada desde hace décadas, que impide un desarrollo normal de la comunidad educativa en su conjunto y en especial de la universitaria, ámbito que mejor conozco. Considero extremadamente lesivo para los intereses de la sociedad los múltiples cambios en la legislación que regula la universidad y la educación en España, el hecho de no diseñar planes de estudios centrados en la formación del alumno, el hecho de no mejorar y actualizar los contenidos impartidos para enseñar a resolver problemas reales, el hecho de no enseñar para crear e innovar, el hecho de formar autómatas en vez de personas con capacidad de motivación, esfuerzo y sacrificio y así podríamos seguir un largo etcétera que podría concluir con nuestro modelo de sociedad, valores y principios.

Por todos estos motivos y también por los de índole presupuestaria, considero que tenemos una situación bastante negativa que será difícil solucionar, si no se reflexiona sobre cómo cambiar el modelo actual. Probablemente la respuesta a estos problemas, requiera un cambio radical en el rumbo de las medidas tomadas hasta el momento. Por desgracia, no está en mis manos poder arreglarlo, pero sabe Dios que de disponer del poder necesario, efectuaría el cambio de buen grado. Por ese motivo, me conformo con transformar la realidad que en mí alrededor encuentro, por otra más justa.

  • Conociendo de cerca tu gran trabajo como investigador en la creación de nuevas soluciones informáticas dentro de la gestión y recuperación de información, ¿Nos puedes adelantar sobre qué versan tus últimos proyectos?

Tal como explicaba anteriormente, me encuentro sumido en proyectos de investigación de corto y largo alcance con motivaciones muy distintas. Algunos ejemplos de investigación a corto plazo, son los simuladores de los distintos modelos de recuperación booleano, vectorial y probabilístico, que aún siendo muy conocidos en nuestro área de conocimiento, no habían sido desarrollados como utilidades prácticas en línea, con una colección de prueba estable. Esto posibilita un mejor aprendizaje y conocimiento de los métodos de similaridad y perfeccionamiento de algoritmos en casos reales, pues el corpus documental está constituido por una muestra de 20.000 noticias recuperadas en los medios de comunicación de prensa, radio y televisión españoles a lo largo del mes de junio de 2011, lo que brinda frescura y máxima fidelidad en los resultados recuperados con respecto a un caso real. Otras investigaciones de orden didáctico son las referidas al desarrollo de diagramas conceptuales, sin ir más lejos el mapa de la recuperación de información, que muestra por primera vez una visión de conjunto de todos los procesos y actividades que se llevan a cabo en este marco, permitiendo al alumno situar todos los conocimientos que aprende. Pero las investigaciones de mayor alcance e importancia son las que más aprovechamiento y beneficios aportarán a la comunidad científica el día de mañana, como por ejemplo el desarrollo de sistemas de clasificación automática masiva sobre colecciones de 400.000 contenidos o sistemas de webcrawling. Debo decir, que todas estas investigaciones siguen una filosofía muy particular de desarrollo. Se trata de ser capaces de dominar todos los aspectos de la recuperación y plasmarlos en herramientas tecnológicas que puedan ser gestionadas fácilmente por documentalistas. Esto es desarrollar todo lo necesario desde 0 sin recurrir a programas y desarrollos de terceros, aportando un enfoque diferente, enriquecedor, innovador, sin cortapisas ni limitaciones de ningún tipo, con el objetivo de conseguir mejores capacidades, nuevas soluciones alternativas a los sistemas ya existentes y sobre todo un mayor conocimiento de los mecanismos que intervienen en los sistemas de información y documentación. En cuanto a la investigación actual, poco puedo decir debido a la prudencia y discreción que de momento se debe mantener. No obstante, sí puedo adelantar que el ámbito de trabajo son los motores de búsqueda y que los resultados obtenidos permitirán plantearse el actual modelo de recuperación genérica de Google, Bing o Yahoo. En cuanto a la fecha de presentación del invento, puedo decir que cada vez queda menos para que se desvele el misterio, pronto lo sabréis…

  • Nos podemos imaginar las satisfacciones que te ha proporcionado la investigación, ¿pero de la faceta de profesor, guardas también buenos recuerdos?

El mayor premio que puedo recibir como profesor es el reconocimiento de mis alumnos. Y todos los años creo haberlo logrado. Aunque hay de todo, la mayor parte son excelentes personas y confío en su progresión. Siempre les recuerdo que la universidad actual, por desgracia, no les da todo lo que necesitan para enfrentarse al mundo, pero sí les abre las puertas para que continúen una senda autodidacta, de permanente curiosidad por saber y aprehender las áreas para las que ellos se sienten mejor formados o en las que descubren tener un don especial. Esa es también nuestra función, pulir piedras en bruto que finalmente serán preciosas por su valor social, científico y productivo. Es muy gratificante seguir teniendo noticia de mis antiguos alumnos, qué fue de sus vidas y comprobar que poco a poco van consiguiendo encontrar su lugar en el mundo, algo casi milagroso en un entorno tan hostil como en el que nos encontramos actualmente. A todos ellos les transmito un afectuoso saludo.

  • Con todo el trabajo que llevas a cabo, ¿te queda tiempo para leer?. En ese caso, ¿nos recomiendas algo?

Soy un fanático de la lectura, aunque reconozco que no siempre encuentro el momento adecuado para aprovechar y cultivar esta afición todo lo que me gustaría. Ello se debe a dos factores. El primero, que los manuales y los artículos del ramo son los que llenan el 80% de todas las lecturas diarias. Y el segundo y no menos importante, me gusta leer sentado en el sillón más cómodo de la casa, junto a una buena bebida (café, zumo o té), sin nada que ronde mi cabeza, excepto cambiar de página para disfrutar una y otra vez de cada párrafo. Dicho esto, recomiendo varias lecturas que me acompañan:

  • Bibliotecas llenas de fantasmas de Jacques Bonnet, que representa una excelente reproducción de las bibliotecomanías que obran en muchos de nosotros, muy divertido.
  • Viaje al optimismo de Eduardo Punset, aunque de un tiempo a una parte se viene repitiendo en algunos aspectos con respecto a otros libros anteriormente publicados, a pesar de todo, siempre resulta un placer su lectura y seguimiento.
  • Nikola Tesla: el genio al que le robaron la luz de Margaret Cheney, es una de las mejores biografías que se pueden leer sobre la figura de este magnífico inventor e investigador, muy recomendable su lectura para todo el que desea conocer la verdad sobre los principales inventos del siglo XX y para aquellos que deseen abundar en la naturaleza y realidad del mundo de la investigación.
  • Hablar bien no cuesta tanto de Pancracio Celdrán Gomariz, presenta un exquisito manual de supervivencia para las convenciones de la lengua española, curiosidades y dudas razonables que nos ayudan a expresarnos mejor.
  • Finalmente, recomiendo Memorias del subsuelo y El palacio de los sueños, novelas atemporales de Dostoyevski e Ismail Kadare respectivamente, que bien merecen nuestra atención.
  • Teniendo la experiencia de tu tesis relativamente cercana, ¿Qué nos recomendarías a aquellos que todavía tenemos pendiente comenzarla?

La tesis doctoral es un ejercicio de fe en uno mismo, superación, constancia y perfeccionamiento continuados. Empezar una tesis implica partir de una buena idea o hipótesis. La investigación sin una razón de ser suficientemente sólida, de nada sirve. Esto significa que el doctorando debe estar comprometido en resolver un problema real y concreto, aportando soluciones ingeniosas, creativas e innovadoras. Esto es la definición del objeto de estudio, hilo conductor de un ejercicio empírico de alto nivel a lo largo de varios años. Para alcanzar dicha capacidad de discernimiento, se requiere una fase de entrenamiento, en la que se debe analizar el área de conocimiento en busca de brechas, fracturas y debilidades en las que poder hallar los vestigios de la futura investigación. Este análisis debe ser cuidadoso, sopesado y medido con el fin de evitar elegir un objeto de estudio ya tratado o por el contrario demasiado elevado. Aquí se entronca con otro factor clave, la originalidad del objeto de estudio en la tesis doctoral. Saber que el trabajo que tanto esfuerzo requiere es completamente original, resulta moralmente provechoso para enfrentarse a las muy duras horas que le espera al doctorando. Pero también hay otros consejos y factores de importancia, por ejemplo, la elección de un buen director de tesis, capaz de canalizar los esfuerzos de la investigación, que apoya y da ánimos incondicionalmente a su doctorando. Para concluir creo que lo más importante de todo es disfrutar con lo que se está haciendo. Aunque parezca paradójico sacrificarse por una causa científica es un placer tortuoso, similar al que goza un escalador cuando alcanza la cúspide de una montaña, o a la gloria que siente un atleta, cuando logra llegar el primero a la línea de meta. No hay nada mejor que superarse día a día, sentirse útil y finalmente extenuado por la labor realizada, pues parte del sentido de nuestras vidas, nos va en ello.