No hace muchos años, un profesor en la facultad de documentación (en la UCM), durante una de sus clases sobre el desarrollo de la cultura escrita y la evolución del libro a lo largo de la historia, compartía con sus alumnos un nuevo concepto ideado por él que le servía para ejemplificar una conducta que se había venido repitiendo durante siglos y siglos de tradición cultural, y de la que ahora uno podía percatarse o, al menos, ser consciente de la misma.

Esa conducta a la que se refería era el miedo al cambio, a lo desconocido; la negación a la modernidad, el rechazo a lo novedoso y a la sucesión de nuevas y mejores maneras de compartir y comunicar la cultura. A este comportamiento tan característico lo denominó el “Síndrome de Trithemius”.

Johannes Trithemius, también conocido como Johann von Heidenberg, fue un monje alemán que vivió a finales del siglo XV y principios del XVI. Gran erudito y hombre culto, por sus manos pasaron multitud de códices en una labor propia de los monjes benedictinos como era la de salvaguardar y proteger el legado cultural que habían recibido.

A pesar de ser conocido por los diversos tratados que escribió relacionados con la codificación de mensajes, lo cierto es que gracias a su obra De Laude scriptorium manualium, se saben cuáles eran las ideas que este benedictino tenía sobre la tecnología que estaba revolucionando aquellos últimos años del siglo XV, y que, según él, ponía en peligro, empobrecía y desprestigiaba la transmisión de la cultura. Se refería, por supuesto, al nuevo “ars scribiendi artificialiter”, es decir, a la imprenta.

La invención de la imprenta estaba transformando el panorama cultural europeo facilitando la difusión de la cultura como nunca antes se había conocido. Pero es en esta misma difusión en la que Johannes apoyaba el más absoluto rechazo y es que, no solo consideraba esa facilidad de la imprenta para multiplicar ejemplares como algo que potenciaría la extensión de la ignorancia, sino que facilitaría que cualquiera se creyera con la facultad de publicar y difundir sus propias ideas. Ni qué duda cabe que Trithemius afirmaba en sus escritos que la imprenta jamás conseguiría desbancar a la copia tradicional manuscrita que se venía haciendo con los códices desde la edad media, y que, por supuesto, la copia manuscrita perduraría en el tiempo sin problemas por garantía de calidad. Como se pudo comprobar pocos años después, Johannes Trithemius estaba muy equivocado a ese respecto.

Pues bien, como podéis imaginar, extrapolando la reacción que este monje tuvo contra la imprenta, se puede concretar que el Síndrome de Trithemius se convierte en una conducta habitual en cuanto irrumpe un cambio importante relacionado con la transmisión de la cultura. No es extraño imaginar a todos aquellos que renegaban (y que todavía reniegan) de los nuevos formatos de lectura digital reaccionando como aquel monje del siglo XV, negando sus virtudes o dudando de su idoneidad como formato alternativo al papel.

Hace ya unos años (en 2009), en otro blog que mantenía relacionado con la documentación, ya hablé sobre el Síndrome de Trithemius y de cómo ciertos sectores de la sociedad seguían negando las ventajas que tendrían la evolución lógica hacia los formatos digitales. Hoy en día, ya vamos comprobando cómo esa reticencia inicial se va diluyendo poco a poco.

Ahora, años después de aquella anécdota inicial, de nuevo, el profesor José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, aquel que ideó el término y que quiso compartir con sus alumnos la idea que le inspiró ese monje benedictino (con ese miedo a lo novedoso que le impedía adaptarse a los cambios tecnológicos que se estaban produciendo en aquella época), pone a disposición de la comunidad científica el desarrollo de su trabajo alrededor de este concepto, y explora diversos ejemplos a lo largo de la historia en donde se puede apreciar claramente la forma de pensar propia de este síndrome. A través de una ponencia que ofrecerá en el marco del Congreso Internacional “Las Edades del Libro” en el Auditorio José María Vigil de la Biblioteca Nacional de México, del 15 al 19 de octubre de 2012, se podrá conocer de viva voz nuevos y reveladores casos que pueden encontrarse a lo largo de la historia de este tipo de actitudes en contra de los cambios que, inevitables, forman parte de la evolución lógica de la transmisión cultural.